En la presentación del nuevo DT de la U, Mayo evitó nombres y cifras, pero señaló: el ataque será reforzado con jugadores importantes.
Manuel Mayo sabe que en Universidad de Chile cada palabra pesa. Por eso, en la presentación del nuevo director técnico, eligió el camino de la cautela (nuevamente), casi como un reflejo aprendido.
No habló de negociaciones, esquivó los nombres propios y repitió más de una vez que no era momento de entregar detalles. Pero, aun así, dejó algo más importante que una primicia: un compromiso.
“Lo que está claro es que vamos a reforzar delanteros. Buscaremos traer jugadores de jerarquía”, dijo el director deportivo cuando fue consultado por la negociación que el club mantiene con Eduardo Vargas y Juan Martín Lucero.
De hecho, Mayo volvió sobre la idea, subrayando: “al menos vamos a reforzar con dos o tres jugadores importantes en esa zona”.

En un club donde muchas veces las promesas se las lleva el viento, las palabras del director deportivo funcionaron como una señal política hacia dentro y hacia fuera.
Hacia el cuerpo técnico recién asumido, porque delimita el respaldo desde la dirigencia. Y hacia el hincha, porque instala una expectativa concreta: la U irá al mercado a buscar jerarquía, no sólo alternativas.
El mensaje fue breve, medido y sin estridencias, pero suficiente para entender que en Universidad de Chile el ataque será el primer lugar donde se empezará a escribir la temporada 2026.
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