Desde Ñuñoa advierten cambios en el modelo de financiamiento de eventos en el Estadio Nacional, con mayores exigencias para la U.
Universidad de Chile podría enfrentar un nuevo frente extra deportivo en el corto y mediano plazo. Esta vez, el debate no pasa por lo futbolístico, sino por el impacto que generan los eventos masivos en el Estadio Nacional.
El alcalde Sebastián Sichel puso el tema sobre la mesa en su más reciente conversación con Radio ADN. Su diagnóstico apunta a la falta de un aporte directo de quienes organizan los eventos para mitigar los efectos colaterales que se producen en la comuna tras cada partido o espectáculo.
“Nadie quiere financiar todo lo que provoca alrededor del estadio”, sostuvo el jefe comunal, marcando una postura que busca instalar desde ahora y que podría encontrar respaldo político en el próximo gobierno de José Antonio Kast.
“¿Por qué el vecino de la Villa Olímpica tiene que subsidiar las casi 20.000 toneladas que se generan al año de basuras alrededor del estadio?”, planteó Sichel.
“Cuando juega la U, el nivel de grafitis que tengo que borrar, lo que me gasto en desmanche, son millones de millones de pesos. Alguien tiene que poder hacerse cargo de esto”, agregó.

Otros ejemplos
El alcalde comparó la situación del Estadio Nacional con otros recintos del país. “En el estadio Monumental, el club (Colo Colo) entrega parte del borderó directamente al municipio”, comentó Sichel.
Añadiendo que en La Florida los ingresos del estadio municipal van íntegramente a la comuna. Mientras que, en Las Condes existe un acuerdo similar con el Claro Arena.
Según Sichel, el problema es estructural. “En el caso del Estadio Nacional, cero del ticket vendido va para la mantención del entorno”, afirmó, apuntando a que los recursos terminan concentrados en el fisco, sin retorno directo a la comuna que absorbe el impacto.
En ese contexto, la eventual llegada de un gobierno de José Antonio Kast podría abrir un escenario distinto, que podría afectar directamente a U. de Chile. Desde Ñuñoa plantean que una reducción del rol del fisco como receptor exclusivo de los ingresos permitiría redirigir recursos hacia los municipios afectados.
Un cambio de enfoque que, de concretarse, podría transformarse en un nuevo dolor de cabeza para Azul Azul. Obligando a la concesionaria a asumir mayores costos por el uso del Estadio Nacional.
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