Andrés Weintraub, voz de la Universidad de Chile en la mesa directiva, advierte que la crisis alcanzó un punto crítico.
La sanción de la Comisión para el Mercado Financiero no solo abrió un flanco judicial para Michael Clark. También reactivó la inquietud de la Universidad de Chile dentro de la mesa de Azul Azul.
En ese escenario, su representante, Andrés Weintraub, fue directo para describir el escenario: “Estoy muy preocupado por la situación; hay un daño de prestigio muy importante”.
Weintraub explica en conversación con El Mercurio, que la preocupación no llegó con el dictamen de la CMF, pero sí cambió la escala del conflicto.
“Esa preocupación no es nueva. Lo que pasa es que la sanción hizo que estallara todo y pasará a otro nivel de gravedad. Es lo que tenemos que ver”, señala. Con la rectora Rosa Devés, dice, aún no hay contacto, aunque está prevista una reunión la próxima semana.
Problema en Azul Azul
El tema también se conversó en Rancagua, aprovechando el partido del domingo. Ahí, los directores volvieron sobre lo mismo: el prestigio del club. “Consideramos que la situación es muy complicada y hay una pérdida de prestigio muy grande”, apunta.
Dentro del directorio ya ronda la idea de pedir formalmente la salida de Clark. Weintraub no lo oculta: “es una idea que está dando vueltas. Lo más conveniente para el club es que él dé un paso al costado”.
Añadiendo: “indistinto de su situación personal, donde dice que él es inocente y que recurrirá a los instrumentos de defensa legales que correspondan, pero el perjuicio que le causa en estos momentos al club es muy grande”.

Forzar su renuncia, admite, no es una alternativa real. “No, porque él tiene la mayoría de los votos”, dice. El camino, entonces, queda supeditado a lo que resuelvan los tribunales.
“Mientras tanto, se ve muy complicado. Hay que ver qué pasa en la justicia, que opere rápidamente”, subrayó el representante de la Casa de Estudios.
¿Qué medidas puede tomar la Casa de Estudios?
Un escenario extremo, el retiro del nombre o los símbolos por parte de la Universidad de Chile, no se descarta, aunque Weintraub espera que no se llegue tan lejos.
“Es decisión de la rectora Devés. Personalmente espero que no lleguemos a ese punto”. El director agrega que el cúmulo de procesos judiciales y las impugnaciones pendientes mantienen el clima revuelto. “La justicia pone obstáculos que no son menores”, advierte.
Al final, vuelve al punto que más inquieta en la casa de estudios: el daño reputacional. “Es que han pasado demasiadas cosas. Los rectores ya han manifestado la intranquilidad”, afirma. Y ante ese cuadro, dice, la alternativa vuelve a ser la misma: “dar un paso al costado”.
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