El técnico conversó con el diario El Mercurio, donde quiso aclarar algunos puntos, además de revelar una situación que lo pudo sacar del camino de los azules.
Gustavo Álvarez ha tenido agitados días en Universidad de Chile, luego de la victoria ante Palestino por 2-1 en la fecha 24 de la Liga de Primera 2025.
Esto, por una publicación del diario El Mercurio que hablaba de una salida anticipada de la U para firmar en la selección de Perú.
Algo que marcó la polémica en el estadio Santa Laura, pero que, ahora, el propio entrenador quiso aclarar con el mismo medio y con el mismo periodista que publicó su nota.
“Quería disculparme y explicarte que no tuve ninguna mala intención, fue una confusión con el periodista“, comenzó explicando.
“Yo no he recibido ofertas de nadie. Le voy a contar como yo me manejo: cuando tengo un contrato con un club y me llaman, inmediatamente los contacto con mi representante. Soy muy respetuoso en ese sentido”, detalló.

“Lo que me duele es que sentí que alguien quiso ponerme en contra de la gente de la U, dando a entender que yo me quería ir por una suma millonaria. Y duele, porque es mentira. Me cuesta entender el interés detrás de todo esto”, explicó.
Álvarez se desahoga en la U
En ese mismo sentido, el entrenador contó que hubo sólo una vez que los caminos con la U pudieron separarse, pero que respetó su palabra y su contrato.
“Le cuento una anécdota: cuando llegué a un acuerdo con la U, al día siguiente me ofrecieron a un club grande de Argentina con un sueldo mucho mayor al que tengo acá, pero dije que no, porque esa es mi forma de trabajar”, detalló.
“Lo que yo dije y vuelve a repetir es que a fin de año voy a revisar mi continuidad acá, porque es lo que hago siempre y esto es como un matrimonio: las ambiciones y anhelos a veces van mutando y se tienen que ir reconstruyendo con el tiempo. Y se lo dice alguien que estuvo casado muchos años y se divorció“, profundizó.
En esa línea, también habló de la cláusula de 1,2 millones de dólares, una cifra que tampoco le gustó al entrenador que se haga pública.
“¿Le cuento algo? Si me quisiera despedir, mi indemnización sería de 100 mil dólares. Pero no es una queja, como le digo: esa es mi forma de trabajar y así ha sido siempre”, cerró.
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