Todo parecía ser una tarde agradable en el Estadio Nacional, ya que los rayos del sol hacían vislumbrar una tarde cargada de color y fútbol, pero Universidad de Chile no logró imponerse y terminó pasando más dolores de cabeza que alegrías, tras sólo conseguir una igualdad 2-2 ante Huachipato.
Todo comenzó con una “U” ensimismada, tratando de imponer sus términos sobre los pastos de Ñuñoa. Primero, mediante las salidas de Luis Casanova desde la retaguardia, luego se daba paso a las transiciones de Gonzalo Espinoza y Walter Montillo en el mediocampo, para así intentar buscar a los explosivos Pablo Aránguiz y Reinaldo Lenis por los extremos izquierdo y derecho del ataque, respectivamente. Sin embargo, las imprecisiones marcaron los primeros pasos del cotejo, con pérdidas de balón y pases erróneos que hicieron pasar algunos sustos.
Los primeros atrevimientos serios de los azules, fueron recompensados por los pocos presentes dentro del recinto. Las patriadas de Pablo Aránguiz y las aproximaciones de Reinaldo Lenis mediante un cabezazo y un remate desde larga distancia, fueron el preámbulo de lo que acontecería en el minuto 26. La apertura de la cuenta por parte de Walter Montillo, rompió el hermetismo que se vivía hasta ese momento, haciendo levantar a toda la banca de suplentes y a la directiva que se apostaba en las tribunas. Aquí destacaba la presencia de Rodrigo Goldberg y Sergio Vargas (Directores deportivos), y José Luis Navarrete (ex presidente de Azul Azul), este último el más enérgico de todos. Los aplausos y el estrechón de puños marcaron la instancia.

El balde de agua fría llegó minutos más tarde, con la igualdad de César Valenzuela a los 33. Mientras el silencio reinaba, Rafael Dudamel motivaba a su dupla de centrales para levantar la moral y quitar responsabilidad en el tanto de la igualdad: “Vamos Lucho, vamos Osvaldo” vociferó. Pero la amargura se duplicó 5 minutos después, con el 2-1 de Cris Martínez. Afortunadamente, la “U” encontró el empate definitivo con Joaquín Larrivey a los 42 minutos, donde los reconocimientos mayores se las llevó Matías Rodríguez, quien se proyectó fenomenalmente por derecha en la jugada previa. “Bien Matías, bien Matías” gritaban Goldberg y Navarrete.
El segundo tiempo, sólo demostró la desesperación que imperaba en el Nacional y la ansiedad que se vivía en el terreno de juego por desequilibrar el marcador. Primero fue el cabezazo desperdiciado por Joaquín Larrivey a los 63′, donde el que más pareció sufrir fue Luis Del Pino Mago a un costado de la cancha; después a los 74′, el remate de Fernando Cornejo que se fue al travesaño y que hizo acelerar a Rodrigo Goldberg en el palco 11 del Estadio; y posteriormente, un nuevo disparo errado por Larrivey, que culminó con el lamento de Montillo y Aránguiz en la banca. Solo se pasaban dolores de cabeza.


La concentración era lo primordial durante esta segunda etapa, para no quedar mal parados en el retroceso, por eso Fernando De Paul insistía con Matías Rodríguez y le pedía anticipar las jugadas, ya que Cris Martínez se alistaba constantemente para picar en diagonal. Esta misma concentración, parecía perderse en algunos pasajes ante los cobros del juez Ángelo Hermosilla. “Ya pues, árbitro, hasta cuándo” se escuchaba de manera reiterada por parte de Navarrete, en ocasiones bajándose la mascarilla ante la ofuscación.




Los cambios realizados por el técnico venezolano no fueron de mucha ayuda y sólo sumaron imprecisiones en los últimos pasajes del partido. Así se vivió la amarga igualdad azul en los ojos de Emisora Bullanguera.
![]()


