El lado B: la noche de Matías Zaldivia en la derrota de la U en el Santa Laura

El lado B: la noche de Matías Zaldivia en la derrota de la U en el Santa Laura

Emisora Bullanguera hizo un seguimiento al rendimiento de Matías Zaldivia, quien en fútbol dejó muchas dudas, como todo el equipo, pero en actitud demostró liderazgo dentro de un plantel extraviado en Independencia.

Universidad de Chile perdió en su estreno en el Campeonato Nacional, 3-1 contra Huachipato en el estadio Santa Laura.

Un duelo que estuvo marcado por el mal juego de los azules y las malas condiciones que se encontró el terreno de juego, que perjudicó a ambos planteles.

En ese sentido, los hinchas azules pudieron ver nuevamente a Matías Zaldivia en la última línea del equipo de Mauricio Pellegrino, quien fue compañero de Nery Domínguez.

Si bien no fue el mejor partido del defensor argentino, donde se mostró impreciso en la marca y en las salidas, se pudo ver otras características de su sello que serán clave en el torneo.

En el primer tiempo, tras un tiro libre de Leandro Fernández, movió a todos sus compañeros para cobrar una supuesta mano. Si bien no todos le siguieron el juego, sirvió para mover el piso al árbitro con su cometido.

Lo que se repitió en otras jugadas, donde seguía apurando al juez central, sacando la voz de un equipo que se estaba hundiendo dentro de la cancha.

La conexión con la banca de Pellegrino también estuvo, donde le mencionaba lo impreciso que estaba el sector derecho defensivo, donde, por ejemplo, cayó el primer gol visitante, además de otro que fue anulado por posición de adelanto.

A la hora de ir al frente también asumió el desafío. En un momento en que Huachipato hacía tiempo, fue a levantar al portero Castellón, lo que le valió la recriminación de los jugadores acereros y donde se formó una pequeña pelea.

En ese extraño momento, muchos se dieron cuenta de que fue el único que estaba apurando o buscando levantar al equipo, casi asumiendo un rol de liderazgo dentro del plantel.

Casi al final del encuentro, cuando la visita todavía no hacía el tercer gol, mandó a levantar a un acalambrado Renato Huerta para que saliera de la cancha y no hacer tiempo, el que solo corría en contra de la U, por lo que el juvenil salió cojeando para ser atendido en el exterior del campo.

Una dinámica que tenía patentada en su antiguo club pero que, dentro de la cancha, hace imponer en sus características de juego, aunque, como se dijo, quedó en deuda en lo futbolístico.

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