Álvarez dió cara a las críticas y aseguró que no se arrepiente de haber anunciado el fin de su ciclo antes del cierre de la Liga de Primera.
Gustavo Álvarez abordó uno de los puntos más cuestionados de su salida de Universidad de Chile: el momento en que decidió transparentar que su ciclo estaba terminado, cuando la temporada aún no concluía. Lejos de matizar, el entrenador fue claro en que no se arrepiente, pese a las críticas que lo acusaron de desviar el foco en el cierre de la campaña.
“Respeto las opiniones. Las acciones son de interpretación subjetiva y todos tienen derecho a opinar, pero yo fundamenté”, sostuvo el técnico, defendiendo una decisión que, según explicó, tuvo un sentido claro y no respondió a impulsos ni a cálculos posteriores.

Álvarez descartó que sus declaraciones hayan tenido un impacto negativo en el rendimiento del equipo o en los resultados. “Se pudo criticar que el equipo se podía desenfocar, pero no lo vi así, ni de rendimiento ni de resultado”, afirmó, desmarcándose de las lecturas cizañeras que apuntaron a una pérdida de concentración del plantel.
En esa línea, explicó que eligió un marco formal para expresarse y cerrar su etapa con la U. “Era mi última conferencia en el club, sabiendo que el contrato terminaba a final de año. Fue expresar lo que me pasaba y explicarle al hincha por qué creía que lo mejor era cambiar de entrenador”, señaló.
Finalmente, el ex DT de U de Chile volvió a descartar conflictos específicos como detonantes de su salida, evitando reabrir debates ya cerrados. “No hubo hechos puntuales de gravedad. Fue un desgaste normal”, concluyó en su charla con TNT Sports.
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